Un domingo de escritor...
Un domingo de escritor…
Hay un día a la semana donde los
sentimientos se mezclan, unos con otros, donde las preocupaciones de a poco,
cesan, y la desocupación se tiene a la orden del día, el ocio se personifica en un día propio y tratar de vencerlo es
casi, imposible.
Hablo del domingo, el día de descanso divino donde aflora el escritor, poeta,
futbolista o Facebook ero, que llevamos dentro, esta vez hablare del
primero.
Quienes escriben se identificarán con mis
palabras, quienes leen se interesarán en mis escritos y, quienes no hacen nada,
solo criticaran, esto último son el pan de cada día, y que
todos estamos acostumbrados a escuchar.
Y pasa que te levantas, tienes las ganas de escribir, más no la historia, el
sueño que tuviste la noche anterior es la perfecta excusa para comenzar las
oraciones sin sentido, lástima que para este momento ya se me olvidó la mitad
de este.Comienzan los dilemas entre la computadora y hoja de papel, con el lápiz, escoges
uno, pero el desafío continuo intacto, vencer el ocio escribiendo es una de las
cosas más fáciles que se puede hacer, saber que escribir resulta
complicado.
Y está esa hoja en blanco, tratando de matar tus sueños convenciéndote,
en que no eres lo suficientemente capaz para vencerlo con palabras, hay quienes
desisten en este punto y hay los que se quedan un rato más en la lucha mano a
mano.
Y es que muchos piensan que al
escribir se sabe el inicio y el final de la historia,
pero es el no saber, ninguna, lo que da la emoción de hacerlo,
una pequeña idea que ayuda a comenzar, pero el resto depende solo y enteramente
de ti. Admito, hay ocasiones que las palabras parecen escribirse solas y hay otros
donde tienes que esforzarte a escribirlas, en ambos casos y llegando al final,
aún lo desconocido tratas de repetirte que es lo suficiente bueno como
para compartirlo.Amor, dolor, aventuras, superación, cada quien,
con su estilo, su prosa y toque personal, y nunca queda como quieres,
pero que se puede hacer contra una historia que cobra vida propia,
Y es ahí donde radica la alegría de hacerlo, tener el poder que nadie
tiene de cambiar la realidad y adoptarla a tu manera, hacer de la realidad una mentira, y de tu escrito la verdad, nunca
falta aquella historia que solo vive en la imaginación y aquella frase que
nunca pudimos encajar en la oración.Hay quienes viven gracias a sus
escritos,
Hay quienes no morimos gracias a nuestros
escritos, esa posible única forma de desahogarnos en lo que parece
un domingo sin término.Llega el final del día y con ello el final
del escrito, seguida de la alegría de saber que has cumplido con el sueño de un domingo de escritor.
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