sábado, 16 de enero de 2016

Un domingo de escritor...

Un domingo de escritor…


 
 Hay un día a la semana donde los sentimientos se mezclan, unos con otros, donde las preocupaciones de a poco, cesan, y la desocupación se tiene a la orden del día, el ocio se personifica en un día propio y tratar de vencerlo es casi, imposible.

Hablo del domingo, el día de descanso divino donde aflora el escritor, poeta, futbolista o Facebook ero, que llevamos dentro, esta vez hablare del primero.

Quienes escriben se identificarán con mis palabras, quienes leen se interesarán en mis escritos y, quienes no hacen nada, solo criticaran, esto último son el pan de cada día, y que todos estamos acostumbrados a escuchar.

Y pasa que te levantas, tienes las ganas de escribir, más no la historia, el sueño que tuviste la noche anterior es la perfecta excusa para comenzar las oraciones sin sentido, lástima que para este momento ya se me olvidó la mitad de este.Comienzan los dilemas entre la computadora y hoja de papel, con el lápiz, escoges uno, pero el desafío continuo intacto, vencer el ocio escribiendo es una de las cosas más fáciles que se puede hacer, saber que escribir resulta complicado

Y está esa hoja en blanco, tratando de matar tus sueños convenciéndote, en que no eres lo suficientemente capaz para vencerlo con palabras, hay quienes desisten en este punto y hay los que se quedan un rato más en la lucha mano a mano.

Y es que muchos piensan que al escribir se sabe el inicio y el final de la historia, pero es el no saber, ninguna, lo que da la emoción de hacerlo, una pequeña idea que ayuda a comenzar, pero el resto depende solo y enteramente de ti. Admito, hay ocasiones que las palabras parecen escribirse solas y hay otros donde tienes que esforzarte a escribirlas, en ambos casos y llegando al final, aún lo desconocido tratas de repetirte que es lo suficiente bueno como para compartirlo.Amor, dolor, aventuras, superación, cada quien, con su estilo, su prosa y toque personal, y nunca queda como quieres, pero que se puede hacer contra una historia que cobra vida propia

Y es ahí donde radica la alegría de hacerlo, tener el poder que nadie tiene de cambiar la realidad y adoptarla a tu manerahacer de la realidad una mentira, y de tu escrito la verdad, nunca falta aquella historia que solo vive en la imaginación y aquella frase que nunca pudimos encajar en la oración.Hay quienes viven gracias a sus escritos, 

Hay quienes no morimos gracias a nuestros escritos, esa posible única forma de desahogarnos en lo que parece un domingo sin término.Llega el final del día y con ello el final del escrito, seguida de la alegría de saber que has cumplido con el sueño de un domingo de escritor.



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