Las Bisagras de la Puerta
Reflexiones para La Autoestima, La Autoayuda, Desarrollo Personal, Relaciones Humanas, Relaciones Interpersonales y La Auto Creatividad
miércoles, 20 de enero de 2016
sábado, 16 de enero de 2016
Un domingo de escritor...
Un domingo de escritor…
Hay un día a la semana donde los
sentimientos se mezclan, unos con otros, donde las preocupaciones de a poco,
cesan, y la desocupación se tiene a la orden del día, el ocio se personifica en un día propio y tratar de vencerlo es
casi, imposible.
Hablo del domingo, el día de descanso divino donde aflora el escritor, poeta, futbolista o Facebook ero, que llevamos dentro, esta vez hablare del primero.
Quienes escriben se identificarán con mis palabras, quienes leen se interesarán en mis escritos y, quienes no hacen nada, solo criticaran, esto último son el pan de cada día, y que todos estamos acostumbrados a escuchar.
Y pasa que te levantas, tienes las ganas de escribir, más no la historia, el sueño que tuviste la noche anterior es la perfecta excusa para comenzar las oraciones sin sentido, lástima que para este momento ya se me olvidó la mitad de este.Comienzan los dilemas entre la computadora y hoja de papel, con el lápiz, escoges uno, pero el desafío continuo intacto, vencer el ocio escribiendo es una de las cosas más fáciles que se puede hacer, saber que escribir resulta complicado.
Y está esa hoja en blanco, tratando de matar tus sueños convenciéndote, en que no eres lo suficientemente capaz para vencerlo con palabras, hay quienes desisten en este punto y hay los que se quedan un rato más en la lucha mano a mano.
Y es que muchos piensan que al escribir se sabe el inicio y el final de la historia, pero es el no saber, ninguna, lo que da la emoción de hacerlo, una pequeña idea que ayuda a comenzar, pero el resto depende solo y enteramente de ti. Admito, hay ocasiones que las palabras parecen escribirse solas y hay otros donde tienes que esforzarte a escribirlas, en ambos casos y llegando al final, aún lo desconocido tratas de repetirte que es lo suficiente bueno como para compartirlo.Amor, dolor, aventuras, superación, cada quien, con su estilo, su prosa y toque personal, y nunca queda como quieres, pero que se puede hacer contra una historia que cobra vida propia,
Y es ahí donde radica la alegría de hacerlo, tener el poder que nadie tiene de cambiar la realidad y adoptarla a tu manera, hacer de la realidad una mentira, y de tu escrito la verdad, nunca falta aquella historia que solo vive en la imaginación y aquella frase que nunca pudimos encajar en la oración.Hay quienes viven gracias a sus escritos,
Hay quienes no morimos gracias a nuestros escritos, esa posible única forma de desahogarnos en lo que parece un domingo sin término.Llega el final del día y con ello el final del escrito, seguida de la alegría de saber que has cumplido con el sueño de un domingo de escritor.
¿Vivimos para morir?...
¿Vivimos para morir?
Ciertamente escucho decir que la inspiración llega en cualquier momento, en este caso eran las 3:30 am cuando pensé sobre esto, por supuesto que no lo escribí a esa hora sino hasta después, de lo cual me arrepiento porque las mejores frases se quedaron en el sueño posterior, pero tampoco me culpo ya que a las 3:30 am, ni una final de copa del mundo lograría levantarme… o tal vez si.
Hay un tema, que por su gran misterio me da mucha inspiración y me llena de muchas interrogantes, que no podré contestar, lo mismo para todos, me refiero a uno, que pueden tildar de tabú o no sé de qué más, pero no, no hablaré del amor, el pan de cada día de poetas y cantantes sino de la muerte, no la que experimentamos cuando se pierde la señal de WiFi en casa (o del vecino), cuando se descarga el celular en la calle, o incluso cuando cortan el servicio de luz un domingo por la tarde… bueno esta última si es muy parecida…
Todos, alguna vez en la vida nos hemos cuestionado sobre la muerte y si no alguna vez lo harás, ¿en cómo será? ¿cuándo vendrá? ¿y que pasara después? por razones obvias no voy a contestarlas en este escrito, pero creo hay quienes han logrado superarla.
Muere la vieja de 81 años, el señor de la esquina y algún familiar, ¡pero nosotros no! por alguna razón todos mueren menos nosotros, la muerte se olvidó, aquellos que murieron también lo pensaron así, vieron desfilar a muchos y creyeron, no serían los siguientes, pero si hay algo seguro en esta vida, es la muerte.
No quiero referirme al aspecto religioso en
el cual la pregunta idónea seria ¿estamos preparados para morir? sino desde un
punto de vista más terrenal donde cuestiono ¿qué pasaría si no despertamos
mañana? o ¿si no llegamos a dormir en nuestra habitación hoy? nos
recordarán dentro de 50 años o seremos un número más en las estadísticas
de los censos?
Creo que una de las mejores formas de vencer a la muerte es escribiendo,
inmortalizarse , en palabras escritas que muchos recordarán, no
sería la primera vez que cito ” No morimos mientras escribimos” pero si, la
primera vez que reconozco que es la muerte la que me anima a escribir, a la que
he dedicado varias publicaciones y recopilar las mejores frases que se pueden
inventar.
De todas formas y si hacemos las cosas
correctas en el momento justo se nos premiará con una vida eterna, que suena a,
habrá mucho tiempo para leer, escribir, orar y descansar en paz…
P.D. Si, el título del escrito salió de la
séptima canción del álbum, viaje de Arjona.
Y tú... ¿Cómo te ves?...
Hay una imagen que una vez encontré por Internet, consta de un peón, un espejo y una pieza que simboliza a un rey de ajedrez, los tres perfectamente alineados en un fondo de ladrillo frente a una opaca pared son los que hoy me hacen escribir estas pequeñas líneas de este sencillo escrito.
Y es que desde ese día en que ya no recuerdo cuando, ese icono se ha convertido en un símbolo característico en mi vida, una foto de pantalla que he transformado en un estilo, en mi manera de pensar.Jugué ajedrez repetidas veces en mi juventud (Lo escribo como si tuviera 60 años), lo estudié profundamente por unos largos 2 meses y mantuve partidas que duraron hasta 4 horas, en contratarte también me ganaron con el mate al pastor y me humillaron en menos de 9 movimientos.
Pero de ese sencillo y estratégico juego solo quiero mencionar esas 2 figuras que jerárquica mente representan sus polos opuestos, por un lado, la pieza devaluada, la que colocas al frente de la batalla siempre en primera fila, esa que avanza en línea recta y que ataca en diagonales, la insignificante pieza que sacrificas prácticamente sin remordimiento al defender o atacar.
Y por el otro lado, en el reflejo del circular espejo con más característica de monóculo se encuentra su majestad, el que defiendes a capa y espada, que enrocas con la torre para armar ese búnker que te mantendrá con vida en la lucha, esa pequeña pieza que representa el final de todo el juego el “jaque mate” … el poderoso Rey.
Ahora ¿Tiene más sentido el cuadro?
Sinceramente confesaré que ese grupo de pixeles perfectamente ordenados son los que me han dado la ilusión en los días difíciles, en esos que solo resta suspirar de decepción, esa imagen es quien me anima a dar un poco más de mí, la que alienta a perseguir mis sueños y me inspira a seguir luchando contra todos los obstáculos que se presentan en el camino.
¿Cuántas veces nos sentimos como ese peón y no
hacemos más que quejarnos de los insignificantes golpes de la vida?¿Cuántas veces nos levantamos solo con la
ilusión de que pase el día, para llegar nuevamente a la noche?
Y no estoy aquí para dar consejos de superación personal, porque creo bien, que se especifica que la superación es personal, estoy aquí para animar a soñar, y no como los ilusos, sino soñar como los grandes, los que corren el riesgo de perseguir lo que desean, como aquellos que dejaron de vivir de las opiniones ajenas y se centraron en su propio concepto de felicidad, porque los soñadores, a diferencia de los ilusos, son los que toman acciones, para hacer de sus metas una realidad.
¿Por qué no mirarnos en el espejo y
observarnos como ese rey (o reina)? ese que
ha logrado el éxito en todas las pequeñas metas que se ha propuesto, porque el
éxito está en todos los segundos de nuestra existencia, en las pequeñas cosas
de la vida, en un abrazo y una sonrisa, desde abrir nuestros ojos hasta poder
llegar a cerrarlos nuevamente.Yo invito, siempre a soñar como ese peón
imaginándose rey.“Algún día, tu vida pasará frente a
tus ojos, asegúrate de que valga la pena mirar.”

De la Historia...
De las Historias…
– Ya no duele verla, con el tipo de
los argumentos vacíos y carente de las buenas ideas – Me confesó mi amigo en
una salida no planeada – Esa es la frase con la que me engaño todos los días,
porque en el fondo, nada ha cambiado aún, los sentimientos permanecen intactos,
guardados para cuando ella pretenda venir por ellos, reservados y silenciados
por un tiempo más.– Son los mismos sentimientos que revueltos
con un poco de soledad, y vuelven a cobrar vida – le dije para ayudarlo.– Ya no sé si suspiro para olvidarle, o por
encontrar las fuerzas que me faltan para declararle todo lo que siento,
porque a pesar de tantos escritos y palabras con sentimiento que nunca logré
expresarle mi amor.– Cuando el amor comienza a hacerte mal
¿Cómo lo controlas? – Me pregunté– Como quisiera saber esa respuesta, crecí
con la idea que el tiempo hace olvidar los males, pero conmigo no funcionó, 5
segundos fueron necesarios para volverla a recordar. Son tantos los
momentos que la he imaginado que, en este punto de la vida desconozco si me
enamoré de ella o de la posibilidad de estar a su lado.Comencé a probar el arte de la mentira con
mis amigos más cercanos – continuó la plática – aquellos de toda la
vida, en el fondo por la confianza que me daban por si no podía, con el consumo
de los tiempos, pero los episodios se volvieron a repetir, tiempo, sentimientos
y decepción. Mis amigos se cansaron de escuchar las mismas historias de desamor
y yo intente solucionarlo cambiando de amigos porque era más sencillo que
cambiar, lo que vivía dentro, me había enamorado más de las historias
inventadas, que de la realidad que me pertenecía.Ahí estábamos ellos y yo – Siguió contándome
– en una plaza de la capital, para ser más contable, en la media noche, con la
mirada perdida y la risa desenfrenada, compartiendo con 2 nuevos amigos y 4
desconocidos, poco a poco entrando en el ambiente con luces de todos los
colores, intentando no hacer el ridículo frente a los nuevos, pero sin tener
mucho éxito en el intento.
– Soy un escritor – dije; con un poco de menos
éxito que lo anterior.– ¿De verdad es un escritor? – se murmuró
entre risas.– Tiene un libro – comentó mi amigo para
ayudarme.Él me ofreció un lápiz color azul, yo tomé
una servilleta para regalarle una firma, fue ahí donde pasamos de ser
unos desconocidos, a unos desconocidos ridículos conocidos.– Me sentí mal conmigo mismo –
continuó – pero me importo poco. ¿Cuántas veces, cuando era el nuevo,
hacia el intento por encajar y ganar respeto frente a todos? y ahora solo soy
tomado como cualquier otro de la calle, la culpa me llegó, pero ¿Qué podía
hacer más que, seguir mintiendo?La diferencia entre estar borracho y estar
muy borracho desapareció cuando la señorita de la barra, con traje negro, de
minifalda con bordados y tacones estilo zancos nos ofreció un trago
transparente que parecía alcohol metílico con un poco de hielo.Pensar que todavía quedaba una reservación
en otro lugar y que ya era difícil levantarme de donde estaba, ver a mi amigo exhibiéndose
sin saber si era voluntario de su personalidad o inducido por la cantidad de
cervezas, y yo revisando mi celular buscando supongo una chica con quien
terminar de matar mi dignidad. Como si una borrachera no fuera completa,
hasta que llamas a tu ex y le dices todo lo que un día sentiste por ella.La vista me fallaba, comenzaba a duplicar a
las personas, todos reían, yo reía para no desentonar el ambiente hasta que
alguien, en lo poco que le quedaba de inteligencia y recato pidió la cuenta y
nos fuimos del lugar.El dilema de no saber si dirigirme a casa o
terminar en el tercer lugar de la noche que suponía el fin de nuestra cordura
como personas sobrias que éramos unas 5 horas atrás, pero la sensatez ganó y
tomamos un taxi de vuelta a casa.El taxi con su conductor y un pasajero
platicaban con nosotros:– Estas, borracho – me decía mi amigo.– Aquí el único que está tomado es el
conductor.Ellos reían, no sabía si de nuestros
chistes o porque nos secuestrarían, ya no temía por mi vida, porque hubiera
muerto como la mayoría desean, disfrutando los últimos momentos en este caso en
compañía de nuestra botella de alcohol.– ¿Y qué paso después? – Pregunté– Llegué a casa sano y salvo, bueno solo
salvo, con un poco de dignidad que me había sobrado del último bar y con una
sonrisa que desapareció al ver la foto de ella, la chica de mis sueños
acompañada con el chico de sus sueños, su amor real.Quería llorar, pero el motivo no era lo
suficiente, es más, no habían, ni siquiera motivos para hacerlo, solo existían
unos celos fuera de lugar y una sensación de saber que mis ilusiones tenían que
llegar un día a su fin, pero no quería que fuera esa noche, no quería olvidarle
solo así, sin haber luchado por ella– ¿Así te diste cuenta de la realidad? –
Pregunté con mucha curiosidadObservé una por una las fotos que ambos
compartían – añadió – con la melancolía de pensar que ese abrazo nunca iba a
ser mío, esa sonrisa que sobresalía de la fotografía con el “¿Por qué?” bien
definido fue quien me lo hizo saber.-Es tiempo de cerrar el libro de la
historia que te has inventado en tu cabeza – Sugerí.-No puedo, esa noche volví a revivir los
besos que no me ha dado, las caricias que no he sentido, las palabras
que nunca me ha dicho, pensé en esa historia romántica que nunca iba a suceder,
en la sonrisa que no me pertenecería y en el amor que no iba a nacer
jamás. Él era el rostro de su felicidad, las luces de su mañana y el
espejo donde se reconoce exactamente como es, muy simplemente no tenía más que
hacer que sonreír y llorar por su felicidad.– ¿Qué hiciste? – Interrumpí– Le envié un mensaje de felicitación al
tipo, con la idea que reconocería que me había rendido, que no sería más un
problema en su relación, un texto que representaría una bandera blanca desde el
centro de mi corazón, porque a pesar que no nos conocemos, nos hemos visto como
enemigos de guerra que tienen un objetivo en común. Conquistarla cada día, él y
yo coincidimos en gustos, pero diferimos en la situación sentimental.– Él es su felicidad y por ahora no puedes
contra eso – le dije matando sus sentimientos.– Es por esa razón que ahora, estoy aquí
con una resaca sentimental contándote mi historia para luego enterrarla hasta
que el alcohol vuelva por ella y me ayude a revivir otra decepción de esas que
solo llegan cuando sufres un amor no correspondido.Me sentí mal por él, pero no podía hacer más,
que pedir la cuenta y retirarnos de aquel café donde descubrí otra historia más,
de decepción.
¿Y si hoy fuera el último día?...
¿Y si hoy fuera el último día?
¿Y si hoy fuera el último día?
Si todo a lo que estamos acostumbrados
terminara precisamente ahora, en unas cuantas horas para ponernos exactos,
¿Si
las historias que hemos vivido, compartido, recordado y olvidado concluyeran en
unos instantes?
¿Si Realmente estas fueran las últimas horas de
todos?
Si 365 días, tuvieran que pasar frente a tus
ojos en este preciso momento
¿Te detendrías a
verlos o de antemano apagarías las escenas de tu vida?
Hay un momento especial en el año y es el final
del mismo, aunque nada extraordinario sucede en realidad porque cualquier día
puede ser el último podemos tomar parte
de la situación y recapitular lo que estuvo bien y lo que se puede mejorar.
“Un nuevo día es una
pequeña oportunidad para cambiar algo que puede mejorar, un nuevo año es
la gran oportunidad para mejorar aquello que nos hará triunfar”.
¿Cuántas veces llegamos al primer día del año, con
las expectativas en alto y poco a poco se van desvaneciendo con el pasar de los
meses? llega otro año y la historia pareciera
repetirse como los ciclos de la tierra.
Entonces…
¿Qué
esperamos para salir a disfrutar de lo que nos merecemos?
¿Será acaso el 2017 o 2018 el que traerá aires
de cambio a nuestra existencia?
¿Por qué esperar a
que empiece el año para renovar las alegrías, de plantearse metas objetivos y
sueños?
De manera general, la tierra está pasando por
el mismo punto de hace un año exacto, en alguna parte del universo donde
celebrábamos la llegada de un próspero 2016, lleno de sueños y buenos deseos,
ahora bien, de manera específica podemos
aprovechar el invento del hombre de establecer formatos para todas las
situaciones y momentos especiales y llenarnos de nuevos sueños, ahora con el
compromiso de llevarlos a cabo.
Y ¿Si hoy fuera el último día del año?
¿Te sentarías, a revivir
los anhelados días hermosos del pasado o te dispondrías a comenzar a vivir los
mejores días de tu vida?
¡Que el 2016 sea el
año de hacer realidad todos los sueños aún dormidos, con mucho esfuerzo,
dedicación y compromiso de cumplirlos!
¿Por qué escribo?...
¿Por qué
escribo?
Justo estaba a punto de escribir sobre
nosotros, los blogueros, los escritores anónimos, los que escribimos para
quienes no nos conocen y nos escondemos en el silencio ante la gente que tenemos
cerca. Los que tenemos pena de que nuestros escritos lleguen a conocidos y los
puedan considerar absurdos.
Pensaba en la pregunta central de ésta publicación: ¿Por qué escribo? ¿Por qué
escribimos los blogueros? ¿Tiene sentido para todos?
Entonces leí. lo comparto porque me parece que no le da
respuesta a nada y a todo a la vez. Porque quien lo publicó parece tener idea
de lo que puede haber en las mentes de algunos de nosotros.
Bellamente dicho, estético y direccionado. ¡Léanlo y busquen en ustedes una
gran coincidencia!
“¿Por qué escribo?”. Es una buena pregunta. Es
bueno hacérsela de vez en cuando. Ninguna de las posibles respuestas podrá
hacernos dejar de escribir, y, con el paso del tiempo, nos daremos cuenta de
que nos las hemos planteado todas.
Porque soy un cretino.
Porque quiero darle buena impresión a los demás.
Para darle gusto a mi familia.
Para molestar a mi amigos.
Porque cuando hablo nadie me escucha.
Para hacer la revolución.
Para escribir el libro más grande de todos los tiempos y convertirme en
millonario.
Porque soy un neurótico.
Porque soy la reencarnación de Shakespeare.
Porque tengo algo que decir.
Porque no tengo nada que decir.
“¿Por
qué?”
No es una
buena pregunta. Las cosas son como son. “No el porqué, sino el qué”, Dejemos el
por qué a la psicología, y limitémonos a dar informaciones detalladas. Es
suficiente…
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