Para dónde voy...
LA PAZ QUE BUSCAS, ESTÁ EN EL
SILENCIO QUE NO HACES
Vivimos con tanta ansia que diariamente vamos
estrellando nos y accidentados en nuestros miedos. Tenemos prisa: de vivir,
de tener respuestas, que nunca nos damos.
Con este círculo vicioso de sabotear nos, vamos echando la culpa al tiempo, al
otro, al padre, a la madre, al novio, marido, amante, al jefe, a los hijos… es
un ciclo sin fin que tiene la intención de convencernos de que somos unos
pobrecitos infelices, cuando en realidad somos víctimas de nuestras
limitaciones.
¡Tú eres lo que tú te permites!
Pero ¿quién ha dicho que alguien QUIERE encarar esta realidad?
Es tan más “fácil” ir camuflando nuestra inercia, nuestro miedo a vivir con
estas mil fugas de la realidad.
Permanecer ahí sentado en el sofá de la ilusión no te va a dar respuestas, sólo
te hará hundirte de una vez en tu acomodación.
¡Una persona empantanada en la arena movediza del miedo, pierde tiempo, energía
y vida!
Sí, cada día que nos omitimos es un día que perdemos de vida y realización, en
que vamos oxidando la mente y el alma sin darnos cuenta de ello.
Para crecer es preciso más que querer, más que temer, más que creer que las
cosas en tu vida van a resolverse con un “favor cito” de lo espiritual.
Esa visión caótica de que los guías están aquí para servirte de niñera y
satisfacer tus deseos es sólo una limitación más, que se suma a otras muchas
preexistentes.
Y ¿hasta cuándo vas a descargar la responsabilidad de tu vida en manos del
otro, del padre, del marido, del jefe, del chaman, del sacerdote… en fin… hasta
cuándo?
Vivir es más que respirar, es hacer que este AIRE tenga movimiento y no sólo en
tus pulmones, sino en tu mente y espíritu. Es permitirse, revisarse,
recomenzar, sin miedos, sin culpas, sin subterfugios, sin esperar del otro el
milagro que uno no es capaz de realizar.
La magia, la terapia energética, el tarot, los guías, todo esto son un conjunto
de recursos al alcance de todos nosotros, pero no son herramientas auxiliares,
que tienen como propósito ayudarnos en nuestro auto-conocimiento y en nuestra
capacitación. Pero nadie va a hacer, lo que tienes que hacer tú, soñar tus
sueños, y capacitarte para ellos.
El trabajo es tuyo, la vida es tuya.
Las respuestas que buscas están en las preguntas que no te haces, y yo percibo
claramente que no están en el tarot y las diversas cartas, como la manipulación
de esta energía mental, hacerte las preguntas que no te atreves a hacerte;
conmigo al menos funciona de esta forma, pese a no agradar demasiado a muchas
personas que viven preocupada sólo por saber cómo traer de vuelta al “amor de su vida”.
Entonces, encara esto, tus problemas son semillas que has venido plantando a lo
largo de tu vida, que han crecido demasiado y que hoy te enredan y ahogan.
Pero son tus
frutos y como tales, no tienes por qué temerles.
encararlos, siempre es la mejor solución.
Por eso mi paciencia es extremadamente corta con los que se sienten infelices.
Se hacen víctimas cada día más de su ignorancia, ¡son como plantas enfermas,
que sólo producen flores mustias, que necesitan los abonos de la capacitación y
de la fe para poder florecer plenamente! Para esto, es para lo que existe la
magia, de la realidad, no para ayudarte a omitir te todavía más.
Como digo,
yo no puedo creerte, si tú no te crees.
Entonces, vamos a quitar las telarañas de nuestra alma, salir de la inercia y
de la falsa acomodación, hacernos las preguntas que necesitamos respondernos,
reflexionar, amarnos lo suficiente, para encontrar nuestras respuestas en el
silencio que no nos atrevemos a hacer.
¡Somos todos Dioses!
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