Salirse del camino
establecido suele ser motivo de ridiculizan y mofa. Sin embargo, es más
sencillo caminar por la avenida que transita todo el mundo que iniciar una
travesía en solitario, tomando las riendas de nuestra vida y siendo coherentes
con lo que verdaderamente queremos hacer. Y es que sólo podemos encontrar la
dirección (nuestra dirección) escuchándonos y siguiendo los dictados de nuestra
intuición.
Y es que lo establecido, lo
convencional, lo conservador, lo viejo, lo de siempre y, en definitiva, lo
"normal", es una posición existencial antinatural, puesto que todo
está en continuo cambio y evolución. Así, para sanarnos de la patología de la
normalidad hemos de ser honestos con nosotros mismos y tener el valor
suficiente para convertirnos en la persona que podemos llegar a ser. Hoy es un
buen día para dar el primer paso...
Así, más allá de señalar "la paja en el
ojo ajeno", lo eficiente es responsabilizarnos por quitarnos "la
viga" que nubla nuestra forma de ver e interpretar la realidad. Y dado que
las personas que más intentan hacernos sufrir son las que peor están consigo
mismas, podemos empezar a desarrollar la comparación, es decir, comprender que
el otro también sufre, de ahí que no sea capaz de comportarse de una manera
menos dañina.
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