miércoles, 20 de enero de 2016

Tan real, como te soñaba...

Tan real, como te soñaba

    Esta mañana sin sol, hoy camino por las calles de tu nombre,y así estos días me encuentro atormentado de palabras que escribo para ti, que se me enredan en los labios.

    En el sueño de una noche mal dormida, disfruto tanto que seas la que eres, la que siento que eres por ser más de lo que he soñado esperando que seas tú, !y me persigo porque son caminos que yo invento en fantasías que me creo, lo sé! y nunca llego a ese lugar donde acaban bien mis cuentos.

    Y viene en la noche a llevarme,cuando apareces y me acunas entre tus palabras, palabras que jamás, podre oír, observándonos a la cara, y me digo ¿Cómo parar esto que yo mismo me invente?,y me digo ¿Cómo parar esto que yo mismo me invente?¿Cómo dejar de sentir esto?cuando en verdad sin darte cuenta me estas enseñando a querer de otra manera. Entre toda esta confusión, igual a veces espero que me pidas algo que jamás vas a decir.

Aprendí a caminar despacito,Aunque quiera salir a buscarte, conocerte, encontrarte y besarte, acariciarte, cuidarte, explorarte, observarte, respirare con la secreta ilusión que me digas“también a mí me pasaba los mismo y pensé que jamás vendrías,que no querrías conocer a este loco que te escribía bajo el nombre de otro.”Pero sé que nada de eso pasara. Entonces tendré que silenciar lo que me pasa,Aprenderé a ocultar, a callar…

     Porque en definitiva algún día te iras,algún día te iras de este lugar al que nunca has venido.


sábado, 16 de enero de 2016

Un domingo de escritor...

Un domingo de escritor…


 
 Hay un día a la semana donde los sentimientos se mezclan, unos con otros, donde las preocupaciones de a poco, cesan, y la desocupación se tiene a la orden del día, el ocio se personifica en un día propio y tratar de vencerlo es casi, imposible.

Hablo del domingo, el día de descanso divino donde aflora el escritor, poeta, futbolista o Facebook ero, que llevamos dentro, esta vez hablare del primero.

Quienes escriben se identificarán con mis palabras, quienes leen se interesarán en mis escritos y, quienes no hacen nada, solo criticaran, esto último son el pan de cada día, y que todos estamos acostumbrados a escuchar.

Y pasa que te levantas, tienes las ganas de escribir, más no la historia, el sueño que tuviste la noche anterior es la perfecta excusa para comenzar las oraciones sin sentido, lástima que para este momento ya se me olvidó la mitad de este.Comienzan los dilemas entre la computadora y hoja de papel, con el lápiz, escoges uno, pero el desafío continuo intacto, vencer el ocio escribiendo es una de las cosas más fáciles que se puede hacer, saber que escribir resulta complicado

Y está esa hoja en blanco, tratando de matar tus sueños convenciéndote, en que no eres lo suficientemente capaz para vencerlo con palabras, hay quienes desisten en este punto y hay los que se quedan un rato más en la lucha mano a mano.

Y es que muchos piensan que al escribir se sabe el inicio y el final de la historia, pero es el no saber, ninguna, lo que da la emoción de hacerlo, una pequeña idea que ayuda a comenzar, pero el resto depende solo y enteramente de ti. Admito, hay ocasiones que las palabras parecen escribirse solas y hay otros donde tienes que esforzarte a escribirlas, en ambos casos y llegando al final, aún lo desconocido tratas de repetirte que es lo suficiente bueno como para compartirlo.Amor, dolor, aventuras, superación, cada quien, con su estilo, su prosa y toque personal, y nunca queda como quieres, pero que se puede hacer contra una historia que cobra vida propia

Y es ahí donde radica la alegría de hacerlo, tener el poder que nadie tiene de cambiar la realidad y adoptarla a tu manerahacer de la realidad una mentira, y de tu escrito la verdad, nunca falta aquella historia que solo vive en la imaginación y aquella frase que nunca pudimos encajar en la oración.Hay quienes viven gracias a sus escritos, 

Hay quienes no morimos gracias a nuestros escritos, esa posible única forma de desahogarnos en lo que parece un domingo sin término.Llega el final del día y con ello el final del escrito, seguida de la alegría de saber que has cumplido con el sueño de un domingo de escritor.



¿Vivimos para morir?...

¿Vivimos para morir?

Ciertamente escucho decir que la inspiración llega en cualquier momento, en este caso eran las 3:30 am cuando pensé sobre esto, por supuesto que no lo escribí a esa hora sino hasta después, de lo cual me arrepiento porque las mejores frases se quedaron en el sueño posterior, pero tampoco me culpo ya que a las 3:30 am, ni una final de copa del mundo lograría levantarme… o tal vez si.

    Hay un tema, que por su gran misterio me da mucha inspiración y me llena de muchas interrogantes, que no  podré contestar, lo mismo para todos, me refiero a uno, que pueden tildar de tabú o no sé de qué más, pero no, no hablaré del amor, el pan de cada día de poetas y cantantes sino de la muerte, no la que experimentamos cuando se pierde la señal de WiFi en casa (o del vecino), cuando se descarga el celular en la calle, o incluso cuando cortan el servicio de luz un domingo por la tarde… bueno esta última si es muy parecida…

    Todos, alguna vez en la vida nos hemos cuestionado sobre la muerte y si no alguna vez lo harás, ¿en cómo será? ¿cuándo vendrá? ¿y que pasara después?  por razones obvias no voy a contestarlas en este escrito, pero creo hay quienes han logrado superarla.

    Muere la vieja de 81 años, el señor de la esquina y algún familiar, ¡pero nosotros no!  por alguna razón todos mueren menos nosotros, la muerte se olvidó, aquellos que murieron también lo pensaron así, vieron desfilar a muchos y creyeron, no serían los siguientes, pero si hay algo seguro en esta vida, es la muerte.

    No quiero referirme al aspecto religioso en el cual la pregunta idónea seria ¿estamos preparados para morir? sino desde un punto de vista más terrenal donde cuestiono ¿qué pasaría si no despertamos mañana? o ¿si no llegamos a dormir en nuestra habitación hoy? nos  recordarán dentro de 50 años o seremos un número más en las estadísticas de los censos?
Creo que una de las mejores formas de vencer a la muerte es escribiendo, inmortalizarse , en  palabras escritas que muchos recordarán, no sería la primera vez que cito ” No morimos mientras escribimos” pero si, la primera vez que reconozco que es la muerte la que me anima a escribir, a la que he dedicado varias publicaciones y recopilar las mejores frases que se pueden inventar.
De todas formas y si hacemos las cosas correctas en el momento justo se nos premiará con una vida eterna, que suena a, habrá mucho tiempo para leer, escribir, orar y descansar en paz…
P.D. Si, el título del escrito salió de la séptima canción del álbum, viaje de Arjona.


Y tú... ¿Cómo te ves?...

Y tú… ¿Cómo te ves?

 

Hay una imagen que una vez encontré por Internet, consta de un peón, un espejo y una pieza que simboliza a un rey de ajedrez, los tres perfectamente alineados en un fondo de ladrillo frente a una opaca pared son los que hoy me hacen escribir estas pequeñas líneas de este sencillo escrito.

Y es que desde ese día en que ya no recuerdo cuando, ese icono se ha convertido en un símbolo característico en mi vida, una foto de pantalla que he transformado en un estilo, en mi manera de pensar.Jugué ajedrez repetidas veces en mi juventud (Lo escribo como si tuviera 60 años), lo estudié profundamente por unos largos 2 meses y mantuve partidas que duraron hasta 4 horas, en contratarte también me ganaron con el mate al pastor y me humillaron en menos de 9 movimientos.

Pero de ese sencillo y estratégico juego solo quiero mencionar esas 2 figuras que jerárquica mente representan sus polos opuestos, por un lado, la pieza devaluada, la que colocas al frente de la batalla siempre en primera fila, esa que avanza en línea recta y que ataca en diagonales, la insignificante pieza que sacrificas prácticamente sin remordimiento al defender o atacar.

Y por el otro lado, en el reflejo del circular espejo con más característica de monóculo se encuentra su majestad, el que defiendes a capa y espada, que enrocas con la torre para armar ese búnker que te mantendrá con vida en la lucha, esa pequeña pieza que representa el final de todo el juego el “jaque mate” … el poderoso Rey.

Ahora ¿Tiene más sentido el cuadro?

Sinceramente confesaré que ese grupo de pixeles perfectamente ordenados son los que me han dado la ilusión en los días difíciles, en esos que solo resta suspirar de decepción, esa imagen es quien me anima a dar un poco más de mí, la que alienta a perseguir mis sueños y me inspira a seguir luchando contra todos los obstáculos que se presentan en el camino.

¿Cuántas veces nos sentimos como ese peón y no hacemos más que quejarnos de los insignificantes golpes de la vida?¿Cuántas veces nos levantamos solo con la ilusión de que pase el día, para llegar nuevamente a la noche?

Y no estoy aquí para dar consejos de superación personal, porque creo bien, que se especifica que la superación es personal, estoy aquí para animar a soñar, y no como los ilusos, sino soñar como los grandes, los que corren el riesgo de perseguir lo que desean, como aquellos que dejaron de vivir de las opiniones ajenas y se centraron en su propio concepto de felicidad, porque los soñadores, a diferencia de los ilusos, son los que toman acciones, para hacer de sus metas una realidad.

¿Por qué no mirarnos en el espejo y observarnos como ese rey (o reina)? ese que ha logrado el éxito en todas las pequeñas metas que se ha propuesto, porque el éxito está en todos los segundos de nuestra existencia, en las pequeñas cosas de la vida, en un abrazo y una sonrisa, desde abrir nuestros ojos hasta poder llegar a cerrarlos nuevamente.Yo invito, siempre a soñar como ese peón imaginándose rey.“Algún día, tu vida pasará frente a tus ojos, asegúrate de que valga la pena mirar.”


De la Historia...

De las Historias…



 – Ya no duele verla, con el tipo de los argumentos vacíos y carente de las buenas ideas – Me confesó mi amigo en una salida no planeada – Esa es la frase con la que me engaño todos los días, porque en el fondo, nada ha cambiado aún, los sentimientos permanecen intactos, guardados para cuando ella pretenda venir por ellos, reservados y silenciados por un tiempo más.– Son los mismos sentimientos que revueltos con un poco de soledad, y vuelven a cobrar vida – le dije para ayudarlo.– Ya no sé si suspiro para olvidarle, o por encontrar las fuerzas que me faltan para declararle todo lo que siento, porque a pesar de tantos escritos y palabras con sentimiento que nunca logré expresarle mi amor.– Cuando el amor comienza a hacerte mal ¿Cómo lo controlas? – Me pregunté– Como quisiera saber esa respuesta, crecí con la idea que el tiempo hace olvidar los males, pero conmigo no funcionó, 5 segundos fueron necesarios para volverla a recordar. Son tantos los momentos que la he imaginado que, en este punto de la vida desconozco si me enamoré de ella o de la posibilidad de estar a su lado.Comencé a probar el arte de la mentira con mis amigos más cercanos – continuó la plática – aquellos de toda la vida, en el fondo por la confianza que me daban por si no podía, con el consumo de los tiempos, pero los episodios se volvieron a repetir, tiempo, sentimientos y decepción. Mis amigos se cansaron de escuchar las mismas historias de desamor y yo intente solucionarlo cambiando de amigos porque era más sencillo que cambiar, lo que vivía dentro, me había enamorado más de las historias inventadas, que de la realidad que me pertenecía.Ahí estábamos ellos y yo – Siguió contándome – en una plaza de la capital, para ser más contable, en la media noche, con la mirada perdida y la risa desenfrenada, compartiendo con 2 nuevos amigos y 4 desconocidos, poco a poco entrando en el ambiente con luces de todos los colores, intentando no hacer el ridículo frente a los nuevos, pero sin tener mucho éxito en el intento.
 – Soy un escritor – dije; con un poco de menos éxito que lo anterior.– ¿De verdad es un escritor? – se murmuró entre risas.– Tiene un libro – comentó mi amigo para ayudarme.Él me ofreció un lápiz color azul, yo tomé una servilleta para regalarle una firma, fue ahí donde pasamos de ser unos desconocidos, a unos desconocidos ridículos conocidos.– Me sentí mal conmigo mismo – continuó – pero me importo poco. ¿Cuántas veces, cuando era el nuevo, hacia el intento por encajar y ganar respeto frente a todos? y ahora solo soy tomado como cualquier otro de la calle, la culpa me llegó, pero ¿Qué podía hacer más que, seguir mintiendo?La diferencia entre estar borracho y estar muy borracho desapareció cuando la señorita de la barra, con traje negro, de minifalda con bordados y tacones estilo zancos nos ofreció un trago transparente que parecía alcohol metílico con un poco de hielo.Pensar que todavía quedaba una reservación en otro lugar y que ya era difícil levantarme de donde estaba, ver a mi amigo exhibiéndose sin saber si era voluntario de su personalidad o inducido por la cantidad de cervezas, y yo revisando mi celular buscando supongo una chica con quien terminar de matar mi dignidad. Como si una borrachera no fuera completa, hasta que llamas a tu ex y le dices todo lo que un día sentiste por ella.La vista me fallaba, comenzaba a duplicar a las personas, todos reían, yo reía para no desentonar el ambiente hasta que alguien, en lo poco que le quedaba de inteligencia y recato pidió la cuenta y nos fuimos del lugar.El dilema de no saber si dirigirme a casa o terminar en el tercer lugar de la noche que suponía el fin de nuestra cordura como personas sobrias que éramos unas 5 horas atrás, pero la sensatez ganó y tomamos un taxi de vuelta a casa.El taxi con su conductor y un pasajero platicaban con nosotros:– Estas, borracho – me decía mi amigo.– Aquí el único que está tomado es el conductor.Ellos reían, no sabía si de nuestros chistes o porque nos secuestrarían, ya no temía por mi vida, porque hubiera muerto como la mayoría desean, disfrutando los últimos momentos en este caso en compañía de nuestra botella de alcohol.– ¿Y qué paso después? – Pregunté– Llegué a casa sano y salvo, bueno solo salvo, con un poco de dignidad que me había sobrado del último bar y con una sonrisa que desapareció al ver la foto de ella, la chica de mis sueños acompañada con el chico de sus sueños, su amor real.Quería llorar, pero el motivo no era lo suficiente, es más, no habían, ni siquiera motivos para hacerlo, solo existían unos celos fuera de lugar y una sensación de saber que mis ilusiones tenían que llegar un día a su fin, pero no quería que fuera esa noche, no quería olvidarle solo así, sin haber luchado por ella– ¿Así te diste cuenta de la realidad? – Pregunté con mucha curiosidadObservé una por una las fotos que ambos compartían – añadió – con la melancolía de pensar que ese abrazo nunca iba a ser mío, esa sonrisa que sobresalía de la fotografía con el “¿Por qué?” bien definido fue quien me lo hizo saber.-Es tiempo de cerrar el libro de la historia que te has inventado en tu cabeza – Sugerí.-No puedo, esa noche volví a revivir los besos que no me ha dado, las caricias que no he sentido, las palabras que nunca me ha dicho, pensé en esa historia romántica que nunca iba a suceder, en la sonrisa que no me pertenecería y en el amor que no iba a nacer jamás. Él era el rostro de su felicidad, las luces de su mañana y el espejo donde se reconoce exactamente como es, muy simplemente no tenía más que hacer que sonreír y llorar por su felicidad.– ¿Qué hiciste? – Interrumpí– Le envié un mensaje de felicitación al tipo, con la idea que reconocería que me había rendido, que no sería más un problema en su relación, un texto que representaría una bandera blanca desde el centro de mi corazón, porque a pesar que no nos conocemos, nos hemos visto como enemigos de guerra que tienen un objetivo en común. Conquistarla cada día, él y yo coincidimos en gustos, pero diferimos en la situación sentimental.– Él es su felicidad y por ahora no puedes contra eso – le dije matando sus sentimientos.– Es por esa razón que ahora, estoy aquí con una resaca sentimental contándote mi historia para luego enterrarla hasta que el alcohol vuelva por ella y me ayude a revivir otra decepción de esas que solo llegan cuando sufres un amor no correspondido.Me sentí mal por él, pero no podía hacer más, que pedir la cuenta y retirarnos de aquel café donde descubrí otra historia más, de decepción.



¿Y si hoy fuera el último día?...

¿Y si hoy fuera el último día?



¿Y si hoy fuera el último día? 
Si todo a lo que estamos acostumbrados terminara precisamente ahora, en unas cuantas horas para ponernos exactos,
¿Si las historias que hemos vivido, compartido, recordado y olvidado concluyeran en unos instantes?
¿Si Realmente estas fueran las últimas horas de todos?
Si 365 días, tuvieran que pasar frente a tus ojos en este preciso momento 
¿Te detendrías a verlos o de antemano apagarías las escenas de tu vida?
Hay un momento especial en el año y es el final del mismo, aunque nada extraordinario sucede en realidad porque cualquier día puede ser el último podemos tomar parte de la situación y recapitular lo que estuvo bien y lo que se puede mejorar.
“Un nuevo día es una pequeña oportunidad para cambiar algo que puede mejorar, un nuevo año es la gran oportunidad para mejorar aquello que nos hará triunfar”.
¿Cuántas veces llegamos al primer día del año, con las expectativas en alto y poco a poco se van desvaneciendo con el pasar de los meses? llega otro año y la historia pareciera repetirse como los ciclos de la tierra.
Entonces…
¿Qué esperamos para salir a disfrutar de lo que nos merecemos? 
¿Será acaso el 2017 o 2018 el que traerá aires de cambio a nuestra existencia? 
¿Por qué esperar a que empiece el año para renovar las alegrías, de plantearse metas objetivos y sueños?
De manera general, la tierra está pasando por el mismo punto de hace un año exacto, en alguna parte del universo donde celebrábamos la llegada de un próspero 2016, lleno de sueños y buenos deseos, ahora bien, de manera específica podemos aprovechar el invento del hombre de establecer formatos para todas las situaciones y momentos especiales y llenarnos de nuevos sueños, ahora con el compromiso de llevarlos a cabo.
Y ¿Si hoy fuera el último día del año? 
¿Te sentarías, a revivir los anhelados días hermosos del pasado o te dispondrías a comenzar a vivir los mejores días de tu vida?
¡Que el 2016 sea el año de hacer realidad todos los sueños aún dormidos, con mucho esfuerzo, dedicación y compromiso de cumplirlos!



¿Por qué escribo?...

¿Por qué escribo?

Justo estaba a punto de escribir sobre nosotros, los blogueros, los escritores anónimos, los que escribimos para quienes no nos conocen y nos escondemos en el silencio ante la gente que tenemos cerca. Los que tenemos pena de que nuestros escritos lleguen a conocidos y los puedan considerar absurdos.
Pensaba en la pregunta central de ésta publicación: ¿Por qué escribo? ¿Por qué escribimos los blogueros? ¿Tiene sentido para todos?
Entonces leí.   lo comparto porque me parece que no le da respuesta a nada y a todo a la vez. Porque quien lo publicó parece tener idea de lo que puede haber en las mentes de algunos de nosotros.
Bellamente dicho, estético y direccionado. ¡Léanlo y busquen en ustedes una gran coincidencia!
 “¿Por qué escribo?”. Es una buena pregunta. Es bueno hacérsela de vez en cuando. Ninguna de las posibles respuestas podrá hacernos dejar de escribir, y, con el paso del tiempo, nos daremos cuenta de que nos las hemos planteado todas.
Porque soy un cretino.
Porque quiero darle buena impresión a los demás.
Para darle gusto a mi familia.
Para molestar a mi amigos.
Porque cuando hablo nadie me escucha.
Para hacer la revolución.
Para escribir el libro más grande de todos los tiempos y convertirme en millonario.
Porque soy un neurótico.
Porque soy la reencarnación de Shakespeare.
Porque tengo algo que decir.
Porque no tengo nada que decir.
“¿Por qué?”
No es una buena pregunta. Las cosas son como son. “No el porqué, sino el qué”, Dejemos el por qué a la psicología, y limitémonos a dar informaciones detalladas. Es suficiente…


jueves, 14 de enero de 2016

¿Qué queremos en la vida?...

¿Qué queremos en la vida?

 

Creo que no hay mejor ocasión para valorar la vida que el día de cumpleaños, ese día tan igual a los demás que vemos de manera especial, todos nos alegramos y algunos celebramos, pero ¿qué es lo que exactamente celebramos?Obviamente un día más de vida, pero irónicamente también es un día menos de vida, entonces pregunto ¿estaremos aprovechando nuestra vida? … esta es una excelente oportunidad para hacer una pausa en el tiempo y pensar un poco en lo que estamos haciendo ahora, y hacia donde nos dirigimos…¿Qué queremos en la vida?  Todos respondemos éxito pero somos incapaces de definir que es el éxito…en mi opinión todo depende de cómo veamos la vida, éxito puede ser tener fama, dinero y demás cosas materiales, éxito puede ser ir a dormir con la conciencia tranquila sabiendo que hicimos todo lo correcto durante el día, éxito puede ser tener una persona a quien compartirle eso que no nos podemos guardar para nosotros mismo, éxito es poder cerrar los ojos y tener la oportunidad de volver a abrirlos… éxito es tener amigos con quien compartir lo que solemos llamar vida.
“La vida, es esa efímera ilusión que dura un poco menos que un suspiro”, no hay tiempo para decepcionarse y preocuparse, solo el suficiente para intentar ser felices y hacer felices a quienes nos rodean.En cada segundo, en cada día, y en cada año nuestra vida va pasando, cuando dejamos perder una oportunidad, la vida va pasando, cuando desperdiciamos un minuto sin buscar el éxito personal la vida va pasando, y lo más importante es que hagas lo que hagas la vida va pasando hasta que finalmente pasa y con ella nosotros pasaremos a ser parte de la historia.
Escribo esto para que reflexionemos un minuto y nos preguntemos si de verdad estamos aprovechando nuestros días y segundos, para que valoremos cada instante ocasión y momento, para que dejemos el pasado a donde pertenece y veamos el futuro como oportunidad en camino, para que nos atrevamos a soñar y creamos que podemos lograr todo lo que nos proponemos.Recuerda que “más que la gravitación universal, es la voluntad personal la que hace girar el mundo y la encargada de hacer que las cosas sucedan”.La vida es una de esas pocas cosas de la vida que cuando se te quita, no se te regresa, no somos dueños de ella, pero si encargados de llevarla hacia donde deseemos.¡Así que sueña y ve con todas por cumplir los sueños!


martes, 12 de enero de 2016

Un Punto Azul a la mitad de la Inmensidad

Un Punto Azul a la mitad de la Inmensidad


 
 En 1990 el satélite Voyager1 se disponía a dejar de orbitar cerca del planeta Neptuno, abandonar nuestro sistema solar y adentrarse en la inmensidad del espacio exterior, justo en ese momento se dispuso tomar una foto de la tierra a más de 6000 millones de kilómetros, dicha foto revelo lo que en realidad somos en el universo… “una mota de polvo suspendida en un rayo de sol”
Un grano de arena de mar, una partícula subatómica, un pixel de la fotografía… Toda historia, religión, idea, de la cual hemos escuchado hablar, toda celebridad, político, filósofo que hemos conocido, todo personaje histórico influyente ya sea Aristóteles, Cleopatra, Jesús, Judas, Newton, Napoleón, Hitler han vivido en este punto azul pálido a la mitad de la inmensidad.¿Esto nos lleva a la interrogante, de que somos en realidad?
La respuesta a esta pregunta puede resultar ambigua debido a que, desde el punto de vista personal, somos todo. Somos una serie de órganos inteligentemente diseñados que nos permite principalmente vivir, el ser humano lo es todo… pero desde el punto de vista espacial no somos absolutamente, nada.Durante muchos siglos hemos librado sangrientas guerras contra nosotros mismos, hemos presenciado holocausto, separado clases sociales, y todo para que…Napoleón quiso en su tiempo gobernar todo cuanto fuera posible en la tierra librando batallas espectaculares en toda Europa, por otro lado, Hitler quiso eliminar la raza inferior, y únicamente vivir con los blancos a quienes consideraba superiores, ambos personajes históricos quienes tenían una avaricia incontrolable, hoy están en el mundo de los desaparecidos… de que les sirvió querer gobernar el mundo si este mundo en realidad no es nada.Desde una fotografía que nos revela lo que representamos en el cosmos nos hace ver que la ayuda no nos vendrá de otro lado, aun a pesar de lo vasto del universo aún no hemos podido comprobar la existencia de la vida en otros planetas… entonces que nos salvará de destruirnos a nosotros mismos junto con nuestra mota de polvo (la tierra)La respuesta a la interrogante yace en nosotros mismos, es aquí donde a pesar que sabemos que en realidad no somos nada para el universo, al mismo tiempo somos todo, toda ayuda, toda salvación, toda esperanza viene de nosotros mismos, quienes podemos salvarnos de la autodestrucción.La única forma de salvarnos de nosotros mismos es aceptando que en realidad todos los seres humanos somos iguales, la raza, la religión, la ideología política, y la condición social no nos hace diferente…  a 6000 millones de kilómetros donde la tierra es un grano de arena no se ve la diferencia entre un blanco, un negro, un judío, un cristiano, un capitalista o un socialista.En un plano personal cuando nos creamos superior a nuestro prójimo recordemos que aun cuando la tierra nos parece inmensa en magnitud, esta simplemente es un punto azul casi imperceptible a la mitad de la inmensidad del cosmos.

“Un punto azul pálido” 



viernes, 8 de enero de 2016

En aquel lejano 1960...

En aquel lejano 1960.

 Al escuchar la frase “En aquel lejano 1960” y analizarla un segundo, me doy cuenta que en realidad han pasado muchos años desde la fecha, sin embargo es el tiempo donde mis contemporáneos llegamos al mundo, nacimos “En aquel lejano 1960”, o al menos en esa década, si lees esto y eres de la época del 2000 aun estas descubierto de mis palabras, pero pasará lo que obligatoria mente tiene que suceder, porque el tiempo es un viejo rencoroso  que no respeta a la vida, presunto poseedor orgulloso de la inmortalidad que como seres humanos no conocemos aún.Cuando éramos chicos, nuestro mundo era perfecto, o lo parecía, la escuela era el centro de reunión que encerraba las tonterías de nuestras platicas con los amigos, los 3 tiempos de comida se nos servían sobre la mesa, los 5 ó 10 córdobas guardados en nuestros bolsillos y que no suponían diferencia de clases sociales era nuestro presupuesto para comprar la felicidad que una Coca Cola de las pequeñas, una bolsista de “chiquito s”, o en el peor de los casos un “emparedado” nos pudiera dar, junto con las hamburguesas eran el complemento para una alimentación no nutritiva pero exquisita para nosotros.El deporte el pasaporte a la diversión, el dueño de la bola el consentido y capitán del equipo, tus amigos los vecinos del barrio, y las bases se construían con mochilas, piedras, adoquines y mucha imaginación (esto según el lugar del partido).Las caídas de la vida se limitaban a heridas en las rodillas, los problemas eran cosa de las matemáticas, los enfados duraban poco menos de medio día, tal vez uno completo si nos sacaron la lengua, y la felicidad llegaba a las 12:00 y 5:30 dependiendo del turno.
El amor se reducía la cara de una niña bonita, el noviazgo se solicitaba por escrito en papel con el amigo del conecte, el gran beso se consumaba en un tímido acercar de los labios y el final de la relación… ese no lo recuerdo muy bien, creo que la amiga de tu novia te lo hacía saber en recreo.La televisión era la gloria y los canales se restringían a los que contenían dibujos animados, las noticias eran aburridas cosas de grandes, el alcohol tenia funciones únicamente medicinales, la bicicleta el medio de transporte propio, y 007 el juego que marcó nuestros años en la consola.Los libros eran cosa de la escuela y no una filosofía de vida, Neruda, Cortará y Darío los señores a conocer cada día, la libertad la experimentábamos con el campo libre del profesor de educación física, y nuestra responsabilidad más grande fue cumplir las 60 horas ecológicas que nos exigieron.
Aquellos eran los días de nuestra vida, simples, sin complicaciones, sin dramas ni preocupaciones.Después enviamos correo por Yahoo! Mail, chateamos por Messenger de Hotmail y nos publicamos imágenes por Hi5 porque no conocimos Facebook sino hasta los 14 años (en el mejor de los casos).  Internet era ese sistema costoso que se encontraba en los Cyber con Windows y el teléfono un ladrillo Nokia, si acaso teníamos teléfono.Conocimos Facebook, nos enamoramos de Facebook, éramos “fans” de las paginas, y cuando logramos tenerlo en el móvil publicamos locuras cada 5 minutos (o lo seguimos haciendo como yo) en aquel entonces un like a una publicación representaba leer todas las notificaciones que llegaban una por una hasta que finalmente y sin saberlo comenzamos a crecer.La universidad nos delegó nuevas exigencias, cambio de hogar y ciudad, todo por buscar algo un poco mejor de lo que teníamos alrededor, los amigos de toda la vida se convirtieron en salidas de fines de semanas, y la matemática ahí se volvió una total desconocida.Un día nos despertamos y comenzamos a observar aquellas cosas obvias que hasta el momento eran invisibles a nuestros ojos, la vida comenzó a teñirse de sepia entre problemas que antes parecían desapercibidos y situaciones que ahora comenzaban a tener sentido.Percibimos la mirada agotada de nuestro padre, y las manos cansadas de tanto trabajar de nuestra madre, la energía eléctrica, el agua potable, la televisión por cable, resultaron que no eran gratis, los dibujos animados hablaban tonterías ahora, la privacidad se convirtió en una exigencia y el noviazgo comenzó a ser algo más que esbozos de corazones.¿Es acaso una ley de la vida que la simplicidad de la misma sea inversamente proporcional a la edad? La felicidad comenzó a esconderse y hasta convertirse en un tema de superación personal contenida en un sin número de libros aseguran cómo encontrarla, el dinero pasó de ser un lujo a una necesidad, las decepciones amorosas se pusieron a la orden del día, dejamos en el camino a personas que creímos nos acompañarían por siempre.Descubrimos que existe una vida más allá del Smartphone, de la TV y de la Tablet. La lluvia ya no era el llanto del cielo, dejaron de despertarnos por las mañanas, dejamos de creer en las verdades que nos habían impuesto y relegamos los sueños solo a ser algo de la noche.Llegamos a saber que hay guerra en otros países, que el hambre es un problema que afecta al mundo y que el rostro de tus amigos estaba cambiando, el dilema futbolista se redujo a Ronaldo y Messi, la comida ya no siempre estaba servida en la mesa, y los estudios era la única excusa que teníamos para sobrevivir.Comenzamos a vivir, a observar, pensar y madurar, empezamos a descubrir, a llorar de verdad, a decepcionarnos y a enojarnos no por momentos sino por una eternidad.La vida dejó de ser una aventura de episodios nuevos y pasó a una rutina con horarios establecidos, la política comenzó a ser un tema de conversación, los gobiernos se aprovechan de los ignorantes, las salidas se guardaron para después y la melancolía llego esporádica mente en momentos libres.
Una Navidad dejamos de recibir regalos y comenzamos a obsequiarlos, recibimos sobrinos ahijados e incluso hijos. Una tarde nos sentamos en la acerca a observar como los niños corrían por las calles y pensamos que la vida estaba pasando de generación.Una mañana nos miramos frente al espejo y observamos lo que el tiempo había hecho con nosotros, las cicatrices como evidencia de lo vivido, el cabello diferente y los ojos como testigos de todo lo que pasamos.Un día creímos saber lo que era vivir de verdad, hicimos una pausa y pensamos que, a pesar de todo, la vida sigue y seguirá pasando.


 

El coraje, de ser uno mismo...


"Se ríen de mí porque soy diferente; me río de ellos porque son todos iguales".

    Salirse del camino establecido suele ser motivo de ridiculizan y mofa. Sin embargo, es más sencillo caminar por la avenida que transita todo el mundo que iniciar una travesía en solitario, tomando las riendas de nuestra vida y siendo coherentes con lo que verdaderamente queremos hacer. Y es que sólo podemos encontrar la dirección (nuestra dirección) escuchándonos y siguiendo los dictados de nuestra intuición.
    La normalidad es el camino de la comodidad y el conformismo. Y aunque tiene sus ventajas, el precio a pagar es alto. Cada uno de nosotros nace como una semilla única y diferente a todas las demás, cuyo potencial sólo florece al seguir nuestro propio camino en la vida. De ahí la importancia de tener el coraje de ser nosotros mismos, desmarcándonos de los parámetros impuestos, que por lo general limita y sepultan nuestra autenticidad.
    Y es que lo establecido, lo convencional, lo conservador, lo viejo, lo de siempre y, en definitiva, lo "normal", es una posición existencial antinatural, puesto que todo está en continuo cambio y evolución. Así, para sanarnos de la patología de la normalidad hemos de ser honestos con nosotros mismos y tener el valor suficiente para convertirnos en la persona que podemos llegar a ser. Hoy es un buen día para dar el primer paso...
¿Qué peso tiene lo que piensan los demás, en tu toma de decisiones?
¿Qué pasaría si decidieras seguir tu propio camino?
"Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos".
Los pensamientos, las palabras y las conductas negativas, propias de cualquier discusión o pelea, segregan muchísimo a nuestra salud. Y esta ponzoña se va acumulando en nuestro interior, debilitando nuestro sistema inmunológico. De ahí que el odio o el rencor hacia nuestros padres o hermanos nos destruya primeramente a nosotros mismos. Es casi como de ver vernos una botella del veneno.
Para salirnos del círculo vicioso de la ignorancia, hemos de comprender que, al igual que nosotros, todos los miembros de la familia lo han hecho y lo siguen haciendo lo mejor que pueden en base a su grado de madurez y su nivel de conciencia. De hecho, todos necesitamos cometer errores para poder aprehender y evolucionan como seres humanos.
Así, más allá de señalar "la paja en el ojo ajeno", lo eficiente es responsabilizarnos por quitarnos "la viga" que nubla nuestra forma de ver e interpretar la realidad. Y dado que las personas que más intentan hacernos sufrir son las que peor están consigo mismas, podemos empezar a desarrollar la comparación, es decir, comprender que el otro también sufre, de ahí que no sea capaz de comportarse de una manera menos dañina. 



¿Qué espera la vida de mí, ahora?




    Hay momentos en que la vida se pone "patas arriba" y rompe nuestros esquemas, hasta entonces confortables y seguros. Y solemos preguntarnos ¿por qué a mí, ahora? o ¿qué he hecho yo para merecer esto? Aludiendo a esa falsa culpabilidad aprendida y adoctrinada por lo que todo pasa por alguna razón, aunque a veces esta permanezca escondida en nuestra mente limitada y a ratos confusa.
    Seguramente deberíamos aprender a preguntarnos él para que, más que ese porqué que nos paraliza y nos hace sentir mal. El para qué invita a buscarle su sentido ese momento o situación, para luego actuar en consecuencia. El porqué, en cambio, apela a esos fantasmas del pasado que todos tenemos y que reinciden de vez en cuando, recordándonos que tal vez no hicimos las cosas como deberíamos o en algo nos hemos equivocado. Y ni que decir tiene que nos da miedo el fracaso, aceptar nuestras equivocaciones.
    Pero la vida no está hecha de aciertos y errores, como parece habernos enseñado desde niños. Sino de aprendizaje ante las diferentes oportunidades que aparecen en la vida. Cada nueva circunstancia que llega a nuestra vida ahora (recuerda que presente en inglés quiere también decir regalo), por imprevista que desea, tiene la misión de poner a prueba nuestra firmeza para hacer nosotros mismos y para evitarnos a ejercer ese don humano que es la libertad. Son dos cualidades exclusivamente humanas, que ningún otro ser vivo posee ni contempla. Ningún pájaro o árbol se pregunta porque llueve, que ha hecho mal para que llueva o como le afecta la lluvia que cae.
    El ser humano, en cambio, tiene el enorme privilegio de ser consciente de lo que ocurre a su alrededor y de incluso decidir qué hace con ello, como le afecta o no. Es su libertad la que le invita a aprovechar o desaprovechar en favor de sí mismo lo que aparece en su día a día. Eso es lo que nos hace libres y responsables de lo que hacemos en nuestra vida. Pero no hay que confundir la responsabilidad con la culpabilidad. No llueve porque hemos actuado bien o mal, sino porque la lluvia forma parte de la climatología del lugar en el que vivimos y, además, tiene su propio sentido y su devenir en el mundo que nos rodea.
Aprovechar la o no, es nuestra decisión y responsabilidad, nunca un castigo.
    Recuerdo que de niño me ponía de mal humor el mal tiempo, especialmente cuando llovía y debía ir a la escuela. Ahora pienso que, al parecer, algo o alguien me debió enseñar que merecíamos un fantástico y soleado día, cada día. Tal vez nadie me enseñó a ver la lluvia como algo normal y necesario, que forma parte del clima, como el sol, la nieve, los chubascos o cualquier otro fenómeno atmosférico que existe, según la latitud terrestre en que vivamos.
    Lo sé ahora, era una visión sesgada de la realidad que me rodeaba, a partir de la cual fabricaba mi lista de deseos y aspiraciones personales. Que haga sol se convertía en mi mejor deseo de cada día. Seguramente me hubiera bastado viajar al Polo Norte o la África desértica para cambiar mi opinión y aprender a desear la lluvia. Así es la vida y la miope visión que a veces tenemos los seres humanos de ella.
    Y aprendemos a vivir así, desde la miopía y una vida media, sesgada, en la que sólo deseamos lo que torpemente consideramos bueno para nosotros, en un momento dado. Pero, con la edad, uno aprende a relativizar lo bueno y lo malo, porque las más de las veces basta que pase el tiempo o las circunstancias cambien para modificar nuestra percepción de las cosas. Lo que un día apareció simplemente malo, con el paso del tiempo lo entendimos como positivo y muy bueno. Deberíamos aprender a no juzgar las cosas que nos pasan, dejando que la propia vida nos enseñe su verdadero sentido. Quizás esta sea la mejor, o única, manera de vivir lo que la vida nos trae, sin miedo y buscando siempre su "para que", que invita a vivirlo de otra manera, sin escaparse de ello o intentar evitarlo a toda costa.
    Nos han enseñado a huir de lo que no nos gusta o no altera la vida, cuando posiblemente sea la única manera de aprender a ser y a vivir lo que realmente somos y soñamos. Es difícil soñar en el océano, sin atreverse a salir de nuestra confortable y pequeña pecera. Cualquier cosa que llega a nuestra vida tiene su propia misión y sentido, aunque tal vez no lo sepamos ver en un primer momento. Basta confiar en que si sucede algo es siempre por algo. Y seguramente ese misterioso algo tenga que ver con nuestra vida plena y, porque no, con esa felicidad que todos soñamos.



Ama tu vida...

Ama tu vida




¿Amas tu vida?
Esta es una pregunta esencial que deberíamos hacernos todos los días, cada mañana.

La respuesta que oigamos en nuestro interior será determinante sobre lo que haremos de aquel día y de todos los que seguirán. ¿Cómo los viviremos? Colmados por un sentimiento de gratitud o, al contrario, por el desánimo y la amargura.

Amar la vida propia, honrarla y dignificarla significa reconocer tu valor y no desperdiciar ni un minuto de esta oportunidad que te ha sido ofrecida, la de estar aquí, ahora.

Aunque en el momento presente las condiciones de tu vida te parezcan desfavorables o menos perfectas de lo que te gustaría, este hecho no debería influenciar en tu sentimiento de amor por la existencia.

Cuando éste sentimiento está presente, se vuelve un factor esencial para que continúes buscando alcanzar un estado de paz, serenidad y alegría interior, no importa lo que suceda exteriormente.

Independiente de las condiciones momentáneas de la vida, podemos mirarla con una mirada amorosa y grata, si somos capaces de encontrar, aún en circunstancias adversas, pequeños momentos bendecidos. Y esto dependerá, fundamentalmente, de la dimensión del amor que sentimos por nuestra vida.

No le pidas la felicidad a nadie.
Nadie puede dártela.
Solamente tú eres capaz de darte este regalo.
Es un regalo tuyo.